miércoles, 31 de diciembre de 2014

PostHeaderIcon ¡Nos Mudamos!



Efectivamente. Esa es la sorpresa que tanto tiempo os venimos anunciando por las redes sociales… ¡Tras dos años y ocho meses de vida, el actual blog de ScripToryuM, www.scriptoryum.blogspot.com, dejará de funcionar hoy 31 de diciembre para dejar paso a la página web oficial de nuestra Sociedad, cuyo dominio es http://www.scriptoryum.com que empezará a funcionar desde mañana, 1 de enero de 2015!
Pero no os preocupéis, porque todo aquello que habéis leído y disfrutado durante este maravilloso tiempo, no solamente se va a mantener, sino que se va a ver ampliado con cientos de escritos continuadores de lo conocido en unos casos, y con nuevos en otros. Esto tiene que ver con que los escritores noveles que participaremos en la nueva web seremos los mismos que los del blog, a excepción de Mikel Martínez Romano, quien aunque decidió por su propia voluntad abandonar la sociedad y el blog a principios de este año 2014, contribuyó ampliamente al mantenimiento y éxito de ambos. Un éxito que tiene también que ver con el enorme esfuerzo y dedicación efectuados por el resto de sus actuales miembros, bastante superior al que de por sí pudiera parecer. Este trabajo fue tal, que desde la fundación de ScripToryuM (septiembre de 2011) hasta la del presente blog (23 de abril de 2012), transcurrió más de medio año, en el cual se sucedieron continuadas reuniones, con sus respectivos avances y retrocesos.
El diseño del blog, la decisión sobre el número de escritos a subir y la forma de encuadrarlos según el calendario, las entradas establecidas según la categoría de escrito efectuado (relato, coctelera cerebral, artículo de la semana, poesía, microrrelato…) y muchas cosas más nos llevaron bastantes mañanas, tardes y noches que, al fin y al cabo, merecieron la pena. Y es que a pesar de la tardanza señalada, las diferentes reyertas y discusiones verbales planteadas dentro y fuera de las Juntas celebradas, o el ya solucionado problema de spam que tuvimos con Twitter a principios de este mismo año, hemos conseguido sacar este blog y la Sociedad adelante. Esto ha supuesto, principalmente, superar la escalofriante cifra de 25.000 visitas en menos de tres años de actividad, conseguir atraer a una serie de socios y poder planificar y llevar a cabo la creación de nuestra propia página web.
Por lo tanto, a pesar de que la nueva web no va a ser exactamente idéntica al  antiguo blog, ¡no temáis, pues enseguida os acostumbrareis, dado que lo que allí veréis os dejará atónit@s  e impedirá que os levantéis de la silla del escritorio en incontables ocasiones!

Jose Antonio González Gutiérrez






domingo, 28 de diciembre de 2014

PostHeaderIcon Arte Sobre Tinta


Me viene a la mente aquellas típicas clases de lengua y literatura de Bachiller, donde los alumnos realizábamos una serie de actividades; mero entrenamiento, para presentarnos al examen de selectividad (al plan antiguo, para ser más exactos. Sí, así de viejo es uno). El más curioso de esos ejercicios era la lectura y posterior análisis de una obra literaria que entrase dentro del temario. La cuestión era la siguiente: tras la lectura exhaustiva el alumno/a debía responder a una serie de cuestiones referentes al autor/a del texto en cuestión, tales como las alegrías de su vida, las depresiones kafkianas o el cabreo repentino con el vecino, que le había hecho rasgar el papel en vez de volcar el armario contiguo.
Claro, por aquel entonces aún no sentía que la escritura fuera uno de mis hobbies predefinidos. Escribir escribía, pero más como distracción que como sentimiento. Si hubiera sido a la inversa, posiblemente me habría levantado de la silla y, tras el portazo correspondiente, habría abandonado el edificio hecho un furia. ¿Por qué? Muy simple: si una persona no escribe (y cuando digo esto me refiero a expresar en el papel todas sus alegrías, decepciones, preocupaciones, etc.) no tiene ningún derecho a elaborar un juicio crítico sobre un escritor o poeta. Esa persona desconoce totalmente lo que le lleva a un aficionado o profesional de este arte a crear y/o destruir cualquiera de sus líneas. A veces creo entender por qué Becker exigió que sus obras fueran pasto de las llamas; seguro que se imaginaba que, allá en los siglos posteriores a su muerte, algún iluminado con un papel como salvoconducto profesional iba a comenzar a desarrollar un análisis de su vida, como si le conociera de toda la vida y más.
Escribir no es solo una pasión, señores. También es una condena, un sufrimiento. Exige no solo una disciplina; merece un ejercicio para poder organizar la riada de ideas, constantes e ilusiones que a todo ser humano por el hecho de serlo le acuden en masa de una vez y le abandonan al día siguiente. A esto último lo conocemos como “sequía de ideas”, aunque cada escritor/a tiene su propio vocablo para identificar ese periodo de tozudez cerebral, cuando las musas se toman vacaciones sin fin, hasta que les sale de sus sagrados ovarios. Es en esos momentos, señores míos, cuando al orfebre literario le llega una pena colosal ya que ve como el folio se queda impoluto y no es capaz ni de escribir una coma; igual que cuando se está estreñido:  por más que se empuja… nada. Es cuando llega la depresión y se tiende más a los vicios que a los deberes, con el fin de recobrar la fluidez de ideas que tanto le acompañaban.
Por tanto, desde aquí les digo: la escritura/literatura es  un arte, no una asignatura. Si quieren saber realmente como se sentían Quevedo, Cervantes, Espronceda… no se pongan a leer sus libros o a escuchar análisis sobre sus posibles desvelos; prueben a rellenar de letras un folio y tras la acción conseguida examínense a sí mismos. Entonces podrán tener una idea cercana a como se sentían sus literatos y obrar en consecuencia. He dicho.

Javier Cameno Higuera
miércoles, 24 de diciembre de 2014

PostHeaderIcon Olentzero

Era un miércoles 24 de diciembre, fuera hacía un frío glaciar que congelaba hasta las pestañas. Llevaba casi todo el día lloviendo, primero gotas de fría lluvia que parecían espinas congeladas de aguanieve. Más tarde comenzó a granizar con mucha rabia, caían piedras y pelotas de golf en lugar del típico granizo. Los padres, los niños y los abuelos corrieron a esconderse en sus casas. No sería un día para pasar la tarde a la intemperie, la cabalgata había sido suspendida. Había muchas cosas que hacer y la casa era un hervidero. Los padres, las madres y los abuelos estaban ocupados preparando la copiosa cena que hoy tendía lugar. Hoy era Nochebuena y mañana sería Navidad.
-         ¿Sabes una cosa Sergio? – le dijo Aingeru a su primo. – Hoy viene el Olentzero.
-         ¿Quién? – preguntó extrañado su primo. – Hoy viene Papá Noel.
-          Que no, que viene el Olentzero. – replicó.
-         Papá Noel.
-      ¡Olentzero! ¡Aroa! – gritó con furia y desesperación buscando la ayuda de su hermana mayor - ¿A que a la noche viene el Olentzero?
-         Sí ,Aingeru, sí – respondió su hermana un año mayor.
-       ¡Que no! ¡No! y no, hoy viene Papá Noel y punto- Respondió enfadado su primo que había venido desde Valencia a pasar las Navidades en casa de sus tíos.
-         ¡Ama, ama! – comenzaron a gritar Aingeru y Aroa.
-         ¡Mamá, mamá! – boceaba Sergio con una voz cercana al llanto.
Como si se tratase de una sirena desde la cocina y la sala comenzaron a asomarse cabezas preocupadas por los gritos alarmantes de los niños. O alguien intervenía o  no tardarían en enzarzarse como buenos primos. Para poner paz allí acudieron el abuelo y las madres de Aingeru, Aroa y Sergio.
-       ¿Qué pasa aquí? – preguntó imponente la madre de Aroa y Aingeru. Su mirada inquisitoria impuso la paz al instante.
-         Que primo Aingeru dice que no va a venir Papá Noel.
A la amatxu de Aroa y Aingeru no le dio tiempo a responder pues el abuelo de los niños intervino para poner la paz.
-         Hija vete tranquila que ya me quedo yo con ellos. – dijo con su gran vozarrón. – A ver Sergio aquí desde hace mucho tiempo no viene Papá Noel, de hecho nunca ha venido, pero no te preocupes que ya han hablado y Olentzero te trae lo que le has pedido a Papá Noel. ¿Queréis que os cuente la historia del Olentzero?.
-         Sí, sí, sí, Aitite cuéntanosla, cuéntanosla.
El abuelo comenzó a contar la historia:
Hace muchísimos años vivía sola en mitad del bosque una hermosa hada de cabellos radiantes como el oro y los ojos brillantes como un firmamento estrellado. Como casi todas las hadas cuidaba de la gente y estaba acompañada por criaturas mágicas, duendes y los llamados seres que llevaban unos pantaloncitos rojos de ahí su nombre Prakagorri. Éstos la ayudaban en todos sus trabajos.
Un día, el hada mientras se estaba peinando cerca de una fuente los prakagorris le alertaron sobre algo que se estaba moviendo entre arbustos y helechos. Los duendes gritaron para llamar la atención del hada y ante la cara de sorpresa del hada apareció un inocente niño.
El hada no era capaz de entender como los crueles humanos habían podido dejar abandonado a un inocente bebé. Por ello el hada decidió acogerlo y al verlo le dijo: "Tu nombre será Olentzero, crecerás con Fuerza, con Coraje y nunca te faltará el Amor, y de aquí hasta que mueras, por todo el tiempo que tú vivas, no te faltarán nunca estas tres cosas".
El hada no podía hacerse cargo del niño, así que lo cogió en sus brazos y lo llevó hasta una vieja casa cerca de los límites del bosque donde vivía una pareja. Pese a que los dos se querían mucho, el hombre y la mujer no podían tener hijos. El hada sabía que se pondrían muy felices de recibir el bebé, y lo dejó enfrente de la puerta para que ellos lo encontraran.
Muy temprano, casi cuando estaba amaneciendo, el hombre se levantó a ordeñar las vacas. Entre la paja escuchó un llanto y encontró al bebé. Corriendo gritó y se lo enseñó a su esposa.
-         Mari, Mari, Mari, mira lo que he encontrado en la puerta, es un niño, ¿Qué pone aquí? ¿Qué pone? – dijo el hombre señalando a una nota arrugada de papel.
-         Déjame ver Antón – dijo la mujer antes de coger la nota. – “Queridos Antón y Mari sé que lleváis tiempo deseando tener un niño, pero sé que nunca podréis tenerlos, por ello os otorgo y encomiendo a esta joven vida, para que la cuidéis y améis como si fuese vuestro propio hijo.”
Antón y Mari se pusieron muy contentos por haber recibido a ese valioso regalo. Rápidamente envolvieron al niño entre ropajes y lanas para que no pasase frío, y también le dieron de comer.
A partir de ese momento, Olentzero creció como su hijo en aquel hogar.  Se convirtió en un hombre fuerte, un ser amable y saludable como un roble. Creció feliz en su casa, con su familia adoptiva y nunca tuvo la preocupación de cómo había llegado a ser encontrado por sus padres.
Olentzero trabajaba todos los días del año haciendo carbón vegetal y ayudando a su padre en las tareas del baserri. Pero un día llegó lo inevitable, después de muchos años la muerte vino para llevarse a sus amados padres. Achacosos y ancianos había sido muy felices de la mano de Olentzero. Era hora de dejarlos ir, y a pesar de que sus padres se fueron al más allá muy felices, Olentzero se quedó muy solo y triste en su casa cercana al bosque.
Pasaban los años y Olentzero cada vez era más viejo y triste. Necesitaba ayudar a otras personas, entonces se acordó de que en el pueblo había una casa donde vivían los niños que no tenían familia. “Ellos también están solos y tristes como yo” pensó Olentzero. Y trató de hacer algo para que esos pequeños niños fueran más felices.
Olentzero tenía una habilidad sensacional para hacer cosas con las manos. De ese modo se dispuso a hacer toda clase de juguetes para todos los niños y niñas de aquel triste orfanato. Cuando acabó de hacer todos los juguetes, los metió en un saco y, junto a Astotxo, su burro, los bajó al pueblo junto a los sacos de carbón.
Ya en el pueblo después de vender el carbón, Olentzero se dirigió al orfanato y les dio los regalos a los niños.  Al verlos los niños sonrieron y durante ese instante se pusieron muy contentos. Olentzero se pasó el resto del día jugando con ellos, también les contó todas las historias que le había enseñado su aita cuando era pequeño. A partir de ese momento los niños y las niñas amaron mucho al Olentzero y ya no se sintieron tan solos como antes.
Olentzero fue también reconocido en el pueblo y cada día cuando llegaba al pueblo a vender su carbón era rodeado por todos los niños y por los que ya no lo eran tanto.  Pero un buen día ya de viejo el Olentzero murió y todo el mundo se quedó muy triste.
El Hada que lo había salvado muchísimos años atrás de morir congelado cuando apenas era un bebé volvió a aparecer y  le dijo a Olentzero: "Olentzero, tú has sido un gran hombre, de buen corazón. Has dedicado toda tu vida a hacer cosas para los demás. Por eso no quiero que mueras, quiero que vivas para siempre y a partir de ahora tu harás juguetes y otros regalos para todos los niños que habiten en estas montañas, valles, bosques y ríos y mares de estas verdes tierras.”
A partir de ese momento así sucedió, a comienzos del invierno, casi al final de cada año, Olentzero va por todos los pueblos del País Vasco y Navarra repartiendo juguetes a todos los niños para que tengan unas navidades felices.
-         Y ésta es la historia del Olentzero mis queridos nietos. – concluyó el abuelo.
-         ¿Y mis regalos? – preguntó preocupado Sergio. – yo se los he pedido a Papá Noel.
-         Tus regalos ya los tiene el Olentzero, porque Papá Noel se los ha dado para que los traiga aquí.
-         ¿Sí? ¿Y cómo lo ha hecho? – preguntó Aingeru sorprendido.
-      Se han mandado emails, WhatsApp y se han llamado por teléfono, pues hoy en día lo tienen, más fácil el Olentzero y Papá Noel para comunicarse. – respondió  Aitite con brillantez.
Y así siguió el abuelo contando mil historias mientras nos entretenía a todos en las Navidades. "Orain ni naiz aititea, eta gabon honetan niri tokatuko zait istorioak kontatzea. Espero dut gabon onak izatea direla. Zorionak!" Ahora soy yo el abuelo y estas navidades me toca a mí contar las historias. Espero que sean unas estupendas navidades. ¡Felices Fiestas!




Álvaro Cartagena Vega
domingo, 21 de diciembre de 2014

PostHeaderIcon Escritor de la Semana


¿De verdad se trata de algo real?

Comienza el invierno, esa estación fría, lluviosa y a veces nublada que tiene lugar durante los últimos días del año. Es en ese periodo de tiempo cuando se retocan las últimas fases de cursos académicos en esa fase, cuando cabe la posibilidad de tomar la iniciativa de salir a conocer el mundo en viajes programados, de aprovechar y disfrutar el tiempo como mejor convenga y pudiendo olvidarse de las cargas y preocupaciones.
Esta estación del año me gusta por sus celebraciones, festividades amistosas y acogedoras o el nacimiento de nuevos planes que sacian mi aburrimiento ocasional. En estos momentos intento siempre adaptarme al complejo de situaciones agradables y duraderas que se me aproximan y a la vez dar todo lo bueno que me viene de sí, no sólo para darme a conocer sino también con el propósito de que también se me conozca y no perder el miedo ni el sentido del humor en ningún momento.
El invierno también me atrae porque llega gente con la que puedo estar, pudiendo reunirme con ella y pasar una fascinante velada diurna y nocturna contando historias y dando ánimos sobre toma de decisiones y nuevas pautas de comportamiento. También me encantan los juegos que pueden emanar de esa reunión, algunos de ellos con carácter conciliador y junto a todo ello el cariño interior y exterior que rodea constantemente a todo ese complejo conjunto de realidades y virtudes.
Y cuando llega la hora de salir fuera a por fiesta, me siento tan acogido y animado como dentro de casa, puesto que ésta la considero también en la calle, cuando estoy seguro y las condiciones así lo permiten, junto con las personas que están conmigo, los locales que me fascinan, y los eventos que me aseguran una seguridad clara de que todo va bien y sin problemas bajo una ordenada organización. Cuando después de ello vuelvo a casa me gusta estar con la familia, porque ella también me acoge, me comprende y me respeta, pudiendo hacer todo lo que queramos sin peligro alguno.
Por todo ello, el invierno me entusiasma porque aunque por condiciones meteorológicas y climáticas pueda resultarme diferente en comparación con el resto del año o tenga una distribución de actividades distinta y que a veces me provoque desorientación, no dejo de darme cuenta de que me llegan nuevas oportunidades con la esperanza de estudiar, valorar y utilizar. A partir de entonces es cuando acepto el concepto de aprovechar el tiempo y el espacio para un fin común.

Federico Cameno Higuera
miércoles, 17 de diciembre de 2014

PostHeaderIcon Nunca Cercenarás mi Amor por Ti (III)


NOTAS PERSONALES

El 11 de Septiembre del 2001 sería una fecha muy recordada por mi generación. Ninguno esperábamos algo parecido y, al contemplar el escenario retransmitido en todas las cadenas de televisión, la angustia invadió todo nuestro ser. Aún recuerdo aquel momento, cuando toda mi familia dejó a un lado sus quehaceres y se quedó mirando la pantalla, como hipnotizados por el suceso.
Vuelvo a sentir  la sensación de horror al impactar el segundo avión. No hizo falta que me explicasen que no se trataba de un accidente; a esa conclusión había llegado perfectamente. La imagen de los edificios al derrumbarse y transformarse en un gran amasijo de hierro y cascotes, rodeado todo ello por heridos y muertos aún me reaparece en la retina, mientras escribo estas líneas. Sería la primera vez en mi vida que experimentaría la otra cara de la raza humana.
Tras este atentado, como todos sabemos, comenzaría un conflicto igual de escalofriante, donde varias vidas quedarían segadas por motivos muy distintos, pero ninguno a favor de la Justicia. Ningún esfuerzo contrarrestaba la pérdida de tantas personas en ese 11 de Septiembre. Una fecha que pasaría a considerarse tabú para muchos de nosotros, ya que en nuestro país otro suceso similar se produciría no tan tarde.
Adam y Amelia no son reales, pero de alguna manera muestran la cara que nunca se mencionó en ningún medio de información ni dedicó ningún político en su incontables discursos. Un reflejo de la brutalidad de nuestra raza que costará mucho esfuerzo superar, a lo largo y ancho del Globo.
Una lección a sumar a nuestra experiencia en la Vida.

 FIN

Javier Cameno Higuera
domingo, 14 de diciembre de 2014

PostHeaderIcon Escritor de la Semana


El opio del pueblo

Pan y circo pedía el populacho dentro del majestuoso coliseo romano mientras fieras y gladiadores deleitaban con sus maravillosas coreografías entre sangre, sudor y lágrimas, y el clamoroso rugir de la grada. Teñida de rojo la arena quedaba y la multitud aclamaba pidiendo más y más líquido vital para saciar sus aburridas existencias en el mundo efímero de los mortales.
Los Dioses lo aprobaban, al igual que los antiguos Juegos Olímpicos estos se equiparaban, varios días pasaban y la gente de sus males se olvidaba. El mundo cambió, Roma sucumbió, y de sus cenizas otras civilizaciones surgieron.
Con fuerza y tesón los años pasaron, el pueblo de nuevo alzaba su voz y sus gritos de plegaria bien fueron escuchados y con otro regalo les propinaron. Así nació otra competición llamada Justa, caballeros con lanza a lomos de un corcel peleando por el amor de una dama. El pueblo enloquecía mientras de hambre se moría, sus tripas rugían, al sonido dulce de la caballería.
Otras civilizaciones cayeron después y surgió un nuevo deporte, el de los conquistadores. Una carrera ansiada por encontrar nuevas tierras de descubrir nuevos lugares, nuevos mares.
Acabó la conquista no quedaron tierras que repartirse ni que arrebatarse. Y entonces apareció el fútbol, pero esa es un historia que ya conocemos. ¿Cuál será el deporte de moda del futuro? ¿Cuál será el próximo opio del pueblo que nos deje anestesiados?

Álvaro Cartagena Vega
miércoles, 10 de diciembre de 2014

PostHeaderIcon A Borbotones



A veces,
La tristeza me inunda,
Pero cuando está a punto de salir
A borbotones,
Va y se para en seco.
Se detiene en la punta del lacrimal.
Me tiemblan los labios
Y…
Cuando creo que ya por fin
Las lágrimas se van a soltar
A borbotones,
Se baja la esclusa de golpe
Y las frena,
Ya no puede salir el agua salada.
Vuelve a bajar otra vez,
Hasta el corazón,
Ese corazón mío que se hincha.
Quiero llorar
Y de nuevo,
No puedo.

Mariuca Higuera

El equipo

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Presidente: Álvaro Cartagena Vega | Vicepresidencia y Tesorería: Tamara Corpas Virtus | Secretario: Jose Antonio González Gutiérrez | Vocal: Javier Cameno Higuera | Socio compromisario: Federico Cameno Higuera

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- Condiciones para la admisión: Tamara. Correo: tamara.c.scriptoryum@gmail.com

- Buzón de dudas, sugerencias y quejas: Jose. Correo: jose.g.scriptoryum@gmail.com

- Información general: Javier. Correo: javierscriptoryum@gmail.com

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Desde el día 1 de Enero de 2015 nos hemos trasladado a nuestra propia web: http://www.scriptoryum.com

Dejamos este espacio con más de 25.000 visitas, 286 entradas y dos videos. Ha sido un camino largo desde que empezáramos el 23 de Abril de 2012, un trabajo duro y constante lleno de momentos de alegría.

Nos sentimos orgullosos de lo que hemos alcanzado y por eso queremos compartir con todos vosotros este momento. Por este motivo nos mudamos, para seguir mejorando, para seguir creciendo, y para seguir entreteniéndoles, para lograr hacer que disfruten de la lectura y la escritura... para que disfruten de ScripToryuM.

Gracias de Corazón, gracias por seguirnos.


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